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MENORES EN SITUACIÓN DE RIESGO

MÁS RECURSOS EN LOS COLES, ¡QUE ESTÁN EN PRIMERA FILA!

Soy Educadora Social y Orientadora en comunicación familiar-escolar y quiero hacer hincapié, ante todo, en la necesidad ineludible de que ambos entornos trabajen de forma conjunta. Y os voy a dar dos primeras razones de porque, a mi parecer, es necesario que ese trabajo se realice en equipo.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que, dependiendo de la edad, suelen pasar más horas (activas) en el colegio que en casa. En segundo lugar, los/las menores trasladan su “mochila de conflictos internos” de su casa al centro escolar y viceversa.

Foto Canva

Ahora, ¿Qué ocurre cuando no identificamos la causa del peso de la mochila? En numerosos casos, nos enfrentaremos a dos escenarios. Uno en el que el/la menor se agota, no aguanta más, se rinde y entra en un círculo vicioso de desmotivación constante, con riesgo de depresión o peor.

Y el segundo escenario es cuando la mochila está tan llena que revienta. Y cuando revienta la mochila, revienta el menor. Sale todo ¡y suele salpicar! Sale la frustración, el enfado, la rabia y sale en forma de violencia, de descontrol y de “Que os den a todos”.

Y aquí viene lo preocupante. ¡Resulta que estos/estas menores dan avisos! ¿Y sabéis quién está en primera fila? Los centros educativos.

No quiero que se me enfade el profesorado, porque sé, de primera mano, que no es por falta de ganas o preocupación, sino de recursos, de tiempo y de una lista extensa de factores.

Este es un tema sobre el que podría extenderme y llegaré a ello, porque creo firmemente en la necesidad de que se dé voz al profesorado ya que me consta que tiene mucho que aportar y yo estoy impaciente por escucharlos. Tenéis todo mi apoyo.

Pero hoy permitidme contar una de mis experiencias y dar tres ejemplos de cómo es posible detectar los avisos de nuestros/nuestras menores si invertimos tiempo y recursos en observar y escuchar. No es tarea fácil ya que, en la sociedad actual, nuestras dos mayores carencias son indiscutiblemente el tiempo y los recursos de los que disponemos.

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Para poder comprender el trasfondo de una situación, lo más efectivo es vivirla y es precisamente lo que decidí hacer. Me adentré en el mundo educativo y experimenté, en primera persona, lo que es vivir la gestión educativa desde dentro.

La historia de hoy tiene lugar en un cole en el que ocupé la función de profesora sustituta, pero mi tiempo ahí acabó teniendo otro objetivo y sentido. El tutor de la clase y yo conectamos desde el primer día tras describirle cual era mi trabajo fuera del contexto meramente escolar. Mis funciones de profesora quedaron en segundo plano y me pidió un favor: Que observara su clase porque tenía tres alumnos/as que mostraban una actitud muy difícil / imposible de manejar. Accedí y me puse manos a la obra. Paso a describir brevemente los tres casos:

Caso uno: Un niño que parecía siempre chulearse y que, generalmente, trataba mal a sus compañeros con acoso a los compañeros/as que sí gozaban de la presencia de sus padres. En contrapartida, parecía que se le caía la baba cuando hablaba de su padre, pero tenía a su vez, la mirada inundada de tristeza. Aunque admiraba a su padre, había un sentimiento mucho más fuerte: el echarle de menos. Nunca estaba en casa, no venía a las reuniones o actividades del colegio, no veía sus trabajos de clase, y casi nunca jugaba con él. Ya teníamos el origen de su enfado con el mundo y con el resto de los compañeros.

Caso dos: Un niño con ansiedad y llamadas de atención constantes. Hacía más de dos meses que sus padres discutían a todas horas y estaban pensando en separarse. El padre estaba tan inmerso en el problema conyugal que llevaba semanas sin casi hablar con su hijo. Ya teníamos el origen de su ansiedad y de las llamadas de atención. Se pasaba el día en el colegio mostrando una actitud “intensa” con el objetivo, consciente o inconsciente, de conseguir que el colegio acudiera a sus padres y que, finalmente, le prestaran la atención que necesitaba.

Caso tres: Una niña que calificaban de infantil y que desobedecía cuando le mandaban hacer tareas. No hizo falta más que un dibujo para comprender la situación. Dicho dibujo mostraba su hermana menor fuera del círculo familiar en el que se encontraban su madre, su padre y ella. Ya teníamos el origen que causaba el comportamiento infantil y la actitud desafiante ante las responsabilidades de niña mayor. La actitud infantil además conllevó a una situación de acoso por parte de los compañeros/as.

Pero toda esta información no me vino por arte de magia. Tuve que dedicar mucho tiempo en observar, escuchar y vincular con los protagonistas de las tres historias. Como decía, no hay tiempo ni recursos suficientes para que el profesorado invierta este tipo de tiempo en cada uno de sus alumnos, a pesar de sus competencias y voluntad de hacerlo.

La solución viene por otra parte, y, entre ellas, hacer comprender al mundo que los colegios están en primera fila y que tienen la oportunidad de detectar y prevenir muchos de los problemas de los/las menores.

Lamentablemente, nuestra sociedad no ha interiorizado la relevancia de los centros educativos tal y como se refleja en el siguiente artículo de Europress (febrero 2022) – europapress.es.

Vista exterior del Centro de Primera Acogida Hortaleza situado en la calle Valdetorres de Jarama – Oscar del Pozo – Europa Press – Archivo

El 70% de los menores que ingresaron en centros de la Comunidad en 2021 eran adolescentes y algunos con serios problemas (europapress.es)

En el artículo dedican un párrafo completo a citar instituciones que detectan casos, pero los centros educativos no parecen considerarse parte de esas «instituciones detectoras», vamos, que ni aparecen en el artículo.

Hay que despertar, actuar rápido para prevenir que haya un % tan alto de los niños que lleguen a la adolescencia siendo un caso de riesgo.

Y por supuesto hacernos la pregunta correcta:

¿Qué está ocurriendo en el entorno del menor para que esté así?

Las causas pueden diversas, pero, ciertamente radican en el entorno familiar, escolar o muy probablemente en el conjunto de ambos

Coles, primera fila…. primera fila.